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 [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)

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Marco Giacomo
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MensajeTema: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Miér Ene 26, 2011 9:57 pm

Marco se había levantado muy temprano aquella noche, había mirado su móvil en un par de ocasiones de veces, pero no había conseguido tomar el arrojo suficiente para pulsar aquella tecla y hablar. Así, que en un alarde de desmesurada locura, propia de un hombre que se deja llevar por sus antiguas emociones y desea siempre jugarlo todo a una carta, se dirigió hacia el refugio de aquella agradable joven que una noche melancólica, había conseguido arrebatarle una sonrisa. Ocultó tras uno de los arbustos de la zona cercana, escrudiño como sus rubios cabellos y aquella sonrisa seria pero desenfada, se dirigía hacia su gran amor, aquella preciosa moto sobre la que un día, él pudo surcar la ciudad y llegar hasta el cielo... bueno, casi el cielo, ya que aquella colina parecía querer alzarse hasta él.

Brummm,Brummm,Bruuuuuuummmmm... fue el último sonido que escuchó mientras su silueta se difumino entre la velocidad y la noche. Era el momento de actuar, él lo sabía.

Tras deslizarse con gran sigilo se acercó hasta aquel singular loft y cuando sus enguantadas manos estaban metiendo las delicadas ganzuas, escuchó algo.



-Ummphh, Ummmph... un sonido de olfateo provenía de debajo de la puerta y escuchó el rasgar de unas potentes zarpas en la puerta.

"Perfecto Marco... y tú sin tu kit de perros..." pensó irónicamente mientras echó la vista a la espalda para ver su pequeña mochila oscura, si tenía algo que allí sirviera para amansar a la fiera y viendo que no, decidió tomar un atajo.

---

"Bien, al menos ya podemos intentar empezar a tratar pequeñín..." se dijo a si mismo, silencioso, mientras sus hábiles manos hicieron saltar sin problema aquella fácil cerradura. Tras guardar sus herramientas, entreabrió un poco la puerta, con cuidado de que el can cerbero que custodiaba la casa de Alice, se fuera abalanzar sobre él, mientras su mano abría aquel plástico donde sabroso filete de ternera aguardaba a la temible fiera. Cuando sus verdosos ojos intuyeron en la oscuridad de la casa vio a aquel letal lobo con mirada sangrienta y colmillos rebosantes de espesa baba que sólo podía augurar que había contraido la rabia.

"Ahm no, para... me he equivocado de película..." sopeso aquel Lasombra mientras vio a aquella criaturita mirarlo con mirada despierta y atenta, mientras su diminuto cuerpecito descansaba sobre una blanca mantita de algodón.



"Lo que me faltaba, y ahora querrás que mastique la carne y te la dé..." sonó en su mente, mientras negaba con la cabeza y allanaba aquel refugio, sumergiéndose bajo los dominos de aquel terrible can.

---

Había perdido la noción del tiempo, mientras estaba esperando a que llegará la dueña de Ulises, Marco había estado juguetando con aquel chucho, le había lamido varias veces la cara y otras cuantas había tironeado de su ropa para llevarlo a jugar con una pelota de plástico bastante deshinchada.

"Y ahora es cuando pienso, que lo mejor hubiera sido llamarla por teléfono..." dijo mientras volvía a lanzar monótonamente la pelota, tras haber dejado todo dispuesto para la sorpresa. Ulises corrió con revitalizada actividad ante la comida que le había llevado el invitado y subió las escaleras del loft para cambiar de escenario. Mientras aquel husky, lo miraba con su azulada mirada en la oscuridad del apartamento, él reevaluo lo que había hecho.

"Veamos, interruptores de la luz desconectados, nota con detalle colocado, cuchillo para untar la mantequilla, preparado, perro para ..." en aquel instante, escuchó un portazo en la parte de arriba y entendió que Ulises sin querer se había quedado encerrado en el cuarto de baño de arriba, al intentar aferrar aquella pelotita que se había deslizado de sus fuertes mandíbulas. Un lastimero gemido se escuchó desde arriba, pero lo que puso sobre aviso al Lasombra fue unos pasos que se aproximaban hacia la puerta.

"Mierda, ya viene..." se dijo mientras miraba alrededor y tomaba una fina tela de seda verde que se envolvió rápidamente en torno al rostro, mientras andaba en silencio con gran cuidado hacia la zona, que al abrirse taparía la puerta. Desde allí, una vez abriera la puerta y sorprendida porque el interruptor fallara, podía asaltarla desde atrás y darle una sorpresa. Sus enguantadas manos sujetaban aquel cuchillo de metal curvado que no presentaba filo alguno. Era cierto que quería sorprenderla, pero en absoluto herirla, pero eso... pronto lo sabría...
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Alice Belkin
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Jue Ene 27, 2011 9:56 am

Había sido una noche difícil.

Lo que empezó siendo como una salida que prometía interés cultural y diversión, acabó siendo lo que eran últimamente todas mis salidas: Una jodida mezcla entre la Jungla de Cristal y el Show de Benny Hill.
Ahora por suerte ya estaba de vuelta en mi casa, giré la llave en la cerradura, giré, empujé y pasé dentro empujándola suavemente con el talón del pie y escuchando como se cerraba a mi espalda con un decidido chasquido.

Dejé caer el llavero en el cuenco que adornaba el mueble de la entrada, y sin encender las luces, caminé hacia el amplio salón iluminado únicamente con las luces de la ciudad que entraban por los amplios ventanales, eso me bastaba para poder orientarme como si fuese de día. Entonces me di cuenta de que Ulises no había salido a recibirme armando el pequeño alboroto carácterístico que siempre hacía el cachorro cuando volvía a casa y él quería jugar, comer o ambas cosas. Un gemido y un pequeño gañido me llegó desde el piso superior, y giré la cara para mirar hacia allí, debía haberse quedado encerrado de nuevo en el baño...

Justo en ese momento percibí el sutilísimo movimiento a mi espalda, antes de que pudiera reaccionar, tenía otro cuerpo pegado al mío, un brazo rodeando mis hombros y un arma presionándome el cuello.

Un arma que no estaba afilada.

Consciente de que hubiera estado muerta o gravemente herida si aquella sombra hubiera querido que así fuese, me moví lo más rápido que pude para golpearle en las costillas, liberarme de su llave a la vez que me hacía con su arma y me giraba para amenazarle con ella.

Estuve casi convencida de que se trataba de Sergio. Aquel allanamiento con asalto parecía ser más un juego que otra cosa, Ulises no ladraba, así que no podía ser un desconocido, era alguien que gozaba de su confianza, aunque mi cachorro no vendía cara su amistad, realmente mi pequeño guardián era mucho más afectuoso que yo misma, bastaba con hacerle una carantoña y lanzarle dos veces la pelota de goma, para que se encariñase con la persona en cuestión.
Convencida de que, quien quiera que fuese mi "atacante" no buscaba hacerme daño, estiré el brazo para señalarle con la punta de... ¿un cuchillo para huntar mantequilla? Arqueé una ceja y... El tipo estaba inclinado hacia delante debido al codazo recibido en el costado, pero ya se incorporaba para lanzarme una mirada divertida, y... Aquellos ojos.

- ¿Marco?- Pregunté absolutamente sorprendida, no podía creer que aquel Lasombra se hubiera atrevido a... Tenía la mitad del rostro cubierta con una especie de pañuelo verde, pero sus ojos esmeralda resaltaban sobre el borde de la tela como verdaderas piedras preciosas iluminados por la sutil luz artificial del exterior de la ciudad- ¿Cómo te has atrevido? ¿Qué... Se puede saber qué coño haces en mi casa?

Aún con aquel ridículo cuchillo sin filo apuntándole esperé sus respuestas, en el piso de arriba Ulises volvió a gemir como si exigiera algo de atención. No estaba muy segura de qué debía esperar de esa situación. No entendía por qué Marco estaba ahí, ¿Cómo...? ¿Me había seguido?

- ¿Cuánto tiempo llevas aquí? - Pregunté sintiéndome enfadada, detestaba que invadiesen mi intimidad, aunque lo cierto era que mi intimidad no estaba muy protegida, y Marco sin duda, se había aprovechado de ello colándose en mi refugio con toda facilidad. Me sentí realmente estúpida, estúpida y muy enfadada, no sé si más con él que conmigo misma.


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Marco Giacomo
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Jue Ene 27, 2011 8:02 pm

Todo ocurrió muy rápido, un giro por allí, un movimiento por acá y un fuerte golpe directo al plexo solar.

"Ouchhh" dejó escapar de sus labios al recibir aquel impacto sobre la boca del estómago y dio gracias a que ya no tuviera que respirar, porque fijo que se hubiera quedado sin aliento. Completamente doblado hacia adelante, ascendió lentamente la cabeza, hasta que entre aquellas rendijas de seda verde, se filtraba sus exóticas esmeraldas que nada tenían que envidiar a algunas de las joyas expuestas en el Histórico Museo.



"Bravo, bravísimo..." pensaba para sí, mientras intentaba buscar alguna explicación lógica a las preguntas que le hacía Alice. Como explicarle que simplemente había tenido el deseo de volver a quedar con ella, cómo.

"Del uno al diez, esto es un once claramente, acabo de superar la estupidez de encerrarme en el sarcófago de aquella pestilente momia porque me alcanzaba la mañana..." recordó cuando había tenido que optar por usar un temporal escondite frente al termprano salir del sol en las tierras de la gran Corona Inglesa. Cuanto tiempo llevaba callado sin decir nada, mientras iba recuperándose de aquel profundo pero momentanea dolor. Seguro que no habían pasado más de unos segundos, pero aquella cainita podía enfurecerse y ya lo que le faltaba.

-Sor-presa... dijo con una tímida sonrisa bajo aquel improvisado turbante, mientras su mirada mostraba cierta inocencia causi-infantil. Cuando se puso completamente erguido, hizo un gesto con la mirada y lentamente Alice, bajo aquel "letal" arma con el que lo amenazaba. Sin lugar a duda, como podría negar a hablar ante tan mortífero cuchillo de untar. Mientras se desenrollaba aquel velo del rostro, empezó a hablar con voz suave y dulce, como era propia de él.

-Lo cierto, Alice es que he perdido la noción del tiempo en tu casa... hace bastante rato que pase al interior... dijo ya con casi todo su rostro al descubierto, mientras sus azabaches cabellos iban cayendo graciosamente unos sobre los otros, dandole un look diferente, como si un corte a capas ...tuve que luchar contra Ulises, pero después ambos nos hemos hecho amigos... dijo finalmente desprendiéndose de su mascarada ...espero que no te importe que le haya dado de comer...

Cuando por fin, quedó al descubierto, Alice advirtió que aquel hombre había cambiado ligeramente su apariencia, parecía que se había arreglado, ya que había recortado su barba cuidadosamente y al parecer también su cabello. Sí, ella podría preguntarse, cómo, si es un Lasombra y no tiene reflejo, pero años de experiencia le habían dado cierto vicio a Marco.

Él, sabía que no debía actuar con movimientos bruscos ni rápidos o ella podría malinterpretarlos y darle una soberana paliza, así que con las manos en alto, en señal de paz, hizo un leve movimiento hacia la mesita que se encontraba en el centro de aquel apartamento. Cuando los ojos de ella se fijaron atentamente en esta, vieron como una especie de flor descansaba sobre lo que parecía una nota y la página abierta de un libro.



Cuando, Alice quiso darse cuenta de aquella estratagema, el hábil Lasombra, ya se había escurrido de su vista y con un increíble y silencioso andar, estaba ya recorriendo escaleras arriba en dirección a salvar al pequeño Husky de su mayor archienemiga, la puerta del baño.

-Espero no te importe, voy a sacar a Ulises de su prisión... dijo ya casi arriba, mientras ella estaba atenta en aquello que había colocado sobre la mesita.
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Alice Belkin
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Jue Ene 27, 2011 9:50 pm

Para cuando terminó de hablar, yo ya había bajado el cuchillo, no porque hubiera decidido perdonarle lo que había hecho ni porque estuviera menos enfadada, fue más bien porque un cuchillo de untar no sería lo que usaría si finalmente decidía que Marco debía sufrir por atreverse a vulnerar mi refugio y mi intimidad.

Realmente él no debía darse cuenta del problema que me había buscado, ¿Y por qué iba a darse cuenta? No sabía quién era yo, conocía mi nombre y poco más, no sabía ni mi clan, ni mi posición en la Camarilla, no podía imaginar el estropicio que me suponía que alguien, especialmente un Lasombra, conociera la ubicación de mi hogar. No, no lo sabía, y mejor sería que así siguiese siendo, de momento, yo tendría que ir pensando en otro lugar donde ocultarme.

Al margen de todo aquello, ¿Qué cojones hacía él allí? ¿Qué locura le había llevado a entrar en mi casa cuando no estaba y quedarse a esperarme? Por un momento, oyéndole hablar, creí que Marco se reía de mí, durante unos segundos estuve hondamente convencida de que aquel hombre estaba teniendo la desfachatez de cachondearse de mí, y sentí una ira negra y roja invadirme con fuerza, pero entonces, de algún modo, él hizo un gesto suave para señalar hacia la mesita a su lado y automáticamente mis ojos se posaron en el libro, y en la nota escrita a mano que había sobre él. Fruncí el ceño y vi que Marco se movía despacio, con las manos en alto y las palmas hacia fuera, dejando claro que no quería resultar amenazante. Extrañamente, me fie de él ¿Por qué no? Podía haberme hecho mucho daño y no lo había hecho, estaba en mi casa, en mi refugio, podría haber hecho muchas cosas, y no había hecho ninguna, me pregunté una vez más ¿Por qué?

Con dos dedos, tomé la nota y leí, mientras él subía las escaleras para liberar a Ulises. Mis labios se curvaron en una casi imperceptible sonrisa cuando mis ojos llegaron a la última palabra escrita.

De acuerdo.

Guardé la nota de nuevo en el libro y miré al Lasombra, que ya estaba de nuevo al pie de la escalera. El cachorro de Husky había corrido hasta mis piernas y trataba de llamar mi atención poniéndose a dos patas y gimiendo nerviosamente. Me agaché para acariciarlo antes de que le diera un ataque y se hiciera pis ahí mismo, no sería la primera vez.

- Está bien, está bien, ya estoy en casa, veo que la has protegido con uñas y dientes, menudo guardián tengo contigo- Le dije a Ulises cogiéndolo en brazos mientras él trataba de lamerme la cara, luego me dirigí a mi visitante. - Así que no te atreves a hacer una llamada, pero sí a allanar mi refugio... Tendrás que disculparme, pero se me escapa la lógica de tus actos.

Intenté no pensar en lo que aquella "sorpresa" iba a costarme, tomé una profunda bocanada de aire y me dije a mí misma que debía ser positiva, al menos la noche iba a terminar como hacía demasiado que no terminaba: Con la compañía de un hombre guapo en mi casa.

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Ene 30, 2011 8:36 am

Los pequeños sonidos del rasgar los bajos de la puerta llegaron hasta los oídos del Lasombra, así como los débiles gemidos de aquel gracioso y cariñoso cachorro. Marco con una sonrisa en su delicadas facciones, puso su mano sobre el pomo que impedía que aquella criaturita saliera a la libertad y lo giró. La puerta se abrió lentamente, mientras Ulises con la lengua fuera y una gran emoción en sus azulados ojos saltaba para darle las gracias a su salvador.

"Ven conmigo pequeñín, te voy a llevar con tu mami..." pensaba mientras cogía al husky por los laterales y se lo llevaba hacia el torso. Sus manos a pesar de estar completamente frías por estar desprovistas de la vida, acariciaron la testa del cachorro suavemente, mientras el pequeño le dio un par de lenguetazos en la cara en señal de agradecimiento. Cuanto hacia que él no estaba en compañía de una mascota, cuantos años habían pasado ya. A su mente vino el recuerdo del leal perro labrador que había convivido con él en su gran casa mientras era un infante. Recordaba haber jugado decenas de veces con su pelo corto, liso y aterciopelado y por unos segundos se traslado a aquellos tiempos.

Finalmente vio como Alice terminó de leer la nota y agachándose dejo a Ulises sobre las baldosas del piso y vio como rápidamente se lanzó velozmente hacia su "mami".

"Bien, ahora viene la parte difícil..." rumió en su mente mientras giraba el rostro para intentar buscar algunas palabras que lo sacaran del aprieto de haber allanado el dominio de aquella cainita. Parecía estar entretenida con su mascota cuando claramente unas palabras se refirieron hacia él y sintió como un nudo en el estómago.

Girando el rostro lentamente, para clavar sus dos brillantes orbes esmeraldinos sobre ella, miró con rostro taciturno. Parecía que aquello iba a ser algo difícil de explicar, así que hacer el humano gesto de tragar saliva, empezó a hablar.

-Disculpad, Alice... dijo con voz baja y sedosa mientras su mano izquierda lentamente se dirigía hacia la altura de su corazón ...sé que debería haberos llamado pero...comentaba y durante un segundo se quedó paralizado.

"Pero... no quería poner en riesgo vuestra vida si descubrieran una llamada a una cainita que no conozco..." pensó mientras su mente buscaba rápidamente una respuesta alternativa

...decidí memorizar vuestro número en la memoria, por si acaso alguna vez perdía mi teléfono y ahora no estaba seguro de cuales eran los últimos números... dijo bajando la cabeza y la mirada arrepentido de haber puesto una excusa tan poco creíble pero que le parecía la única que no conllevaría riesgos para ninguno de los dos ...lamento haberme adentrado sin vuestro permiso en vuestro hogar... añadió con cierta melancolía, ya que era incapaz de encontrar una manera para no ofender ni agravar la situación ...quizás debiera marcharme... dijo levantando la mirada lentamente, pero sin ser capaz de sostenerla a ella, por lo que desvió los ojos hacia su derecha ...sólo quería hablar contigo otra vez más, la otra noche no estaba bien y me ayudastéis mucho... pero claro, eso fue la otra noche... dijo rememorando aquellos momentos en el Cuervo Digital y después en la magnífica vista. Sus pasos caminaban lentamente como hacia la puerta, pero ciertamente inseguros. No hacia falta conocer mucho a aquel hombre para que realmente deseaba quedarse allí, pero que comprendería perfectamente que quizás la mujer prefiriera que se marchase...
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Ene 30, 2011 5:05 pm

Dejé al cachorro en el suelo algo más tranquilo, tomé aire como si necesitase concentrarme profundamente en la situación, dejé salir ese mismo aire lentamente mientras fijaba mis ojos en los de aquel hombre mientras me hablaba. Por supuesto supe que la excusa que me dio era falsa, falsa y mala, él también lo sabía. Estaba ocultando algo, y lo ocultaba por algo, por él, por mí o por los dos.
Alguien dijo una vez que las cosas más importantes son las que no se dicen, yo sabía que el quid de todo aquello no era lo que Marco decía, si no lo que callaba, me puse en el caso de que fuera un Sabbat, un Sabbat en mi refugio era un problema tan grande que no podía ni quería imaginarme qué sucedería si alguien llegaba a enterarse de aquello o sí era una trampa y aquel cainita sabía quién era yo. Si Marco era un enviado del Sabbat yo podría estar tan jodida que lo mejor que podía hacer era volarme la cabeza antes de dejar que me aprisionaran de cualquier otro modo.

Todo aquello pasaba por mi cabeza mientras el Lasombra caminaba hacia la puerta. Entonces se me ocurrió algo más, no podía dejar que se fuera, era hora de hablar claro, y más le valía no mentirme, por Caín que más le valía no hacerlo o le arrancaría la piel a tiras ahí mismo.

- No vas a ir a ninguna parte - Le dije y mi voz destiló pura ira- ¿Crees que entrar en el refugio de otro vampiro no tiene consecuencias? No me pareces ningún estúpido, así que sé buen chico y pon tu culo en el sillón. Estás aquí y eso ya no puede cambiarse, pero esta es mi casa, y se van a seguir mis normas - Hice un gesto hacia el sofá- Ponte cómodo Marco, ¿Te gusta esto? eso espero porque puede que pases aquí más tiempo del que creías.

Hice una pausa para ver cómo él me miraba durante un momento y finalmente hacía lo que le pedía y se sentaba sin quitarme los ojos de encima. Me había jodido bien apareciendo allí. Pero la culpa ha sido solo mía, tenía que admitirlo, había sido una estúpida, y esto solo era la consecuencia lógica de mi falta de precaución.

- ¿Quieres hablar conmigo? Pues hablemos.

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Ene 30, 2011 7:50 pm

La voz de Alice fue severa y autoritaria, intentaba mostrar un ápice de educación y cortesía, pero aquello era claramente una orden. Él incumplirla sólo se podría interpretar de una manera y era, mediante el final de las palabras y dando rienda suelta a la violencia, la cual él detestaba en lo más profundo de su alma.

Marco se quedó completamente paralizado ante aquello, intentó controlar el temblor que quería apropiarse de sí mismo y levantando lentamente la cabeza y girándose hacia ella, posó su verdosa mirada sobre la azulada de ella.

"Obedece a todo lo que te digan, Marco, sé educado y no pierdas la compostura, ni muestres miedo o claramente puede ser tu fin..." se autodecía como preceptos que no debía olvidar mientras estaba en un refugio que claramente no era el suyo y que había entrado sin pedir permiso invadiendo lo que cualquiera cainita podía considerar su férreo dominio. Él sólo recordaba una vez en la cual había sido pillado in fraganti en el pasado, y ello había supuesto su muerte. Había sobrevivido una vez y por poco; dos, era prácticamente imposible.

Lanzó un fugaz mirada hacia Ulises y pudo advertir como el perro en su innato instinto, podía vislumbrar como su "mami" había dejado claramente las cartas puestas sobre la mesa. El cachorro con los orejas cabizbajas y el rabo entre las piernas, marchó lentamente de la zona que podría ponerse peligrosa, mientras lanzaba una última mirada a su nuevo amigo. Si los animales pudieran transmitir emociones o hablarán, la traducción a un lenguaje universal hubiera significado "Suerte".

"Gracias..." pensó antes de volver a clavar la vista sobre Alice y con movimientos pausados y en todo momento contenidos, se acercó hasta el sillón y lentamente se sentó en él, mientras ponía sus brazos pegado al reposabrazos y las palmas bocabajo. Claramente fue un gesto insconciente de su multitud de veces que había quedado bajo arresto y para algunos interrogatorios. Él podía sentir unas invisibles esposas que apretaban contra sus muñecas y Alice, se percató de aquel profesional gesto sabiendo que aquel joven no era la primera vez que estaba retenido contra su voluntad.

Todo trascurría lentamente, aún no había abierto la boca Marco temeroso de cometer algún fallo y que alcanzará la Muerte Definitiva, antes de que si quiera pudiera reaccionar. Pero tras unos incómodos segundos en el que permaneció callado, rompió su silencio.

-Comprendo las normas que rigen en vuestra morada y me somete a ellas, Alice, sí deseáis... dijo con voz pausada y serena, mientras sus misteriosos y esmeraldinos ojos la miraban fijamente ...retenerme, lo comprendo. Es más, me dijistéis que eráis agente de la ley, yo os doy mi palabra de que no pienso hacer nada contra vos, pero si os sentís más segura, podéis esposarme... añadió con total tranquilidad, como si hubiera sido capturado por la policía y pensará colaborar.

Mientras dejó que meditará aquella solución que le había propuesto, prosiguió hablando e intentó hacer uso de su oratoria, para poder relajar la situación.

-Antes de nada, quiero deciros una cosa, el otro día en el Cuervo Digital, no fui sincero con respecto a mi profesión... comento con completa quietud, mientras se mantenía rígido y firme en el sillón ...no me dedico a la magia, realmente soy un ladrón de arte.

En aquel instante tragó saliva, mientras intentaba captar la más mínima expresión de ella que le delatará si estaba siendo prudente e iba por un buen camino.

-Os preguntaréis porque os digo esto, pero creo que ya que voy a permanecer bajo vuestra custodia ... dijo como si le hablará a una policía ...os interesará que me sincere y dé explicación al cómo he sido capaz de entrar en vuestro hogar.
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Ene 30, 2011 8:41 pm

Miré a Marco con expresión inescrutable. Yo sabía de eso, sabía que los ojos son el espejo del alma y que entre vampiros, cualquier gesto o señal corporal daba mil pistas tanto sobre estado como sobre pensamientos, así pues me mantuve como una estatua de mármol.

Marco habló con suavidad y educación. Parecía tan respetuoso y arrepentido que era difícil sostener una fachada de desconfianza. Eso por no hablar de su actitud, parecía tan inofensivo y tan poco dispuesto a atacar como Ulises, ¿Podía yo fiarme de eso o era solo una forma de hacerme bajar la guardia? Deseé no tener que pensar así, me hubiera gustado poder confiar pero ¿Cómo? La situación era insostenible y ni siquiera sabía qué era lo que debía hacer. Supuse que lo mejor sería preguntar a las claras y luego actuar. Al fin estábamos en mi casa.

Cuando escuché sobre su profesión, no sé si me sorprendió, realmente sabía que lo de trabajar de mago no se aguantaba por ningún sitio, y más tras conocer su clan, así pues tampoco era tan raro que se dedicase a robar arte. Me lo creí ¿Por qué no?

- Yo no soy ladrona y sé forzar una cerradura, Marco, no es tan extraño tratándose de nosotros ¿No crees? - Le digo un tanto exhasperada, mi humor no era el mejor, y mi carácter fuerte no ayudaba - No voy a esposarte, eres un Lasombra, ¿de qué valen unas esposas? Pero sí, me interesa que te sinceres, y quiero que empieces por responderme a una sencilla pregunta - Dije evitando mirarle a los ojos- ¿Perteneces al Sabbat?

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Ene 30, 2011 9:17 pm

Si quería sonsacar algo de información de su rostro, algún gesto, algún tics, algo... no lo había conseguido. Aquella mujer se mostraba totalmente impasible, igual que las estatuas de mármol que adornaban los pasillos de un museo. Nada, absolutamente nada, estaba tan perdido como si paseará a oscuras por oscuro cementerio, en el cual profundos hoyos estuvieran excavados, un paso en falso y caería para siempre.

Lo único que captó era su duro carácter cuando de forma tosca se refirió acerca del tema de forzar cerradura. Él le hubiera dicho algo de aquello, pero no quería quedar como resabido comentando.

"Alice, vuestro hogar con la puerta abierta es mucho más difícil de allanar que con la porquería de cerradura que tenéis instalada" si hubiera dicho aquello, posiblemente la hubiera ofendido y no quería crispar aún más los nervios de ella.

Por suerte, a la idea de las esposas ella se negó, él se sintió relajado por un momento sabiendo que no tendría que usar otro de sus trucos para librarse de ella, pero entonces sintió un profundo golpe en el pecho, cuando escuchó aquella última pregunta.

Sintió un nudo en la boca del estómago y su mirada se desvió al suelo. Si mentía y se percataba de ello, quizás estuviera muerto y si decía la verdad, y ella era Camarilla, quizás también. Estaba entre la espada y la pared, toda posibilidad de supervivencia se le hacía nula.

-La última pregunta se me hace difícil de contestar, porque no tiene una respuesta fácil... dijo mientras se mordía el labio inferior pensando como darle forma a algo que resultaba tan complicado, dejó escapar un suspiro de sus labios...no soy Sabbat... dijo con total sinceridad mientras levantaba la mirada sabiendo que aquello se podía vislumbrar en sus esmeraldinos orbes ...pero sin embargo, estoy atados a ellos. Quisiera librarme de sus férreas cadenas, pero... no puedo... dijo dejando caer la cabeza pesadamente, clavando su barbilla sobre su pecho.

Marion era el único fino y delicado lazo que lo unía a aquella secta en la cual nunca se había sentido aceptado totalmente.
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Ene 30, 2011 9:52 pm

- Pues tengo que agradecerte que al menos seas sincero - Respondo desviando la mirada de él- Un Lasombra que no es Camarilla, solo puede ser Sabbat, y tú desde luego, no eres Camarilla, así pues, si hubieras respondido otra cosa, tus oportunidades de salir ileso de este encuentro se hubieran terminado justo en este instante.

Hice una pausa y suspiré pesadamente, sintiendo que los hombros me pesaban toneladas, como si de pronto alguien hubiera cargado un peso enorme sobre ellos.

- Has entrado aquí Caín sepa con qué motivos, quiero pensar que no es para dañarme, puesto que has tenido oportunidad de hacerlo y todo ha quedado en una broma - Hice un gesto hacia el libro- Esa nota... No me parece la típica que dejaría un sanguinario asesino enviado por el Sabbat, y a Ulises le caes bien, no lo creerás pero aunque parece un cachorro pacífico y amigable, su olfato no falla, si hubieras sido un peligro, él lo hubiera detectado. Pero nada de esto borra el hecho de que perteneces al Sabbat, puede que no seas Sabbat, que no te sientas parte de la secta, pero aún así, les perteneces, y eso nos pone en grave peligro a ambos.

Nueva pausa, esta vez para tragar saliva.

- No voy a tratar de matarte solo porque estés en el bando contrario, Marco, no lo hice con otros, y por supuesto no lo haré contigo, simplemente porque no me parece motivo suficiente, tampoco voy a retenerte, así pues... ya sabes donde está la puerta, puedes marcharte cuando quieras.

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Marco Giacomo
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Mar Feb 01, 2011 4:25 pm

http://www.youtube.com/watch?v=s3wy2h0lyW0&NR=1

El Lasombra apenas escuchaba ya las palabras que Alice decía. Su mente se encontraba inmersa en lo que creía ya pasados y olvidados recuerdos. Sabía que ella era Camarilla, nunca la había visto en ninguna de las reuniones del Sabbat en el poco tiempo que él estaba allí pero ... y qué, acaso a él le importaba aquello, acaso debía odiar a alguien porque fuera el peón negro de un siniestro juego de ajedrez que se lleva jugando milenios. Acaso debía sacrificar su vida, por una causa que ni realmente lo convencía... hacía ya mucho tiempo que murió y no fue cuando su Sire le robó toda la vitae, sino con aquella desgraciada perdida.

-ya sabes donde está la puerta, puedes marcharte cuando quieras. fueron las últimas palabras que aquella mujer pronunció mientras su mirada evitaba siquiera su silueta, creía que por no mirarlo, él se volvería un ser invisible y desaparecería como un trozo de papel llevado por una fuerte corriente.

Aquello, fue la gota que colmó el vaso y rompió el dique de los melancólicos recuerdos que había acumulado con los años y sintiéndose furioso y triste consigo mismo, empezó a recordar.

Recordó como su padre lo había echado de su hogar cuando aún no tenía más que dieceseis años, recordó el menosprecio que sentía por él, por no convertirse en lo que él tenía pensado; luego, recordó los duros años en la calle sobreviviendo; la tétrica notica de aquella muerte que para él era tan especial; cómo había sido transformado y arrojado al fondo de los canales de Venecia, despreciado como una pequeña garrapata minúscula e insignificante que no sirve para nada; cómo todos habían obviado sus comentarios e ideas y para el resto de sus compañeros era algo menos que un mero cabezapala, que sólo servía para arriesgar su vida y salvar el culo de algún pez gordo mayor. Pero aquello no era lo que más le dolía de todo, el gesto de aquella mujer le había recordado a Ella, le había refrescado aquel único e intímo momento en el que Marion le había sugerido que desaparecía de allí, ya que no debía ser visto por un compañero. Aquello había sido lo que había fragmentado su corazón, el revivir una y otra vez aquel desprecio y traición que había sentido continuamente, acaso él no se merecía ser correspondido y no engañado, como si siempre se sintiera verguenza de él, por como era... Acaso él no se merecía algo de paz, quizás si hubiera muerto en aquella noche, ahora la habría encontrado.



-NO... dijo con seguridad, levantando la cabeza para clavar sus potentes iris verdosos sobre ella, mientras una perlada gota de pura sangre caía de su párpado y resbalaba por la mejilla ...no pienso marcharme. Estoy harto de huir, de ser despreciado y traicionado y de ser usado como una simple marioneta, así que si queréis matarme hacedlo, ya me da igual todo... decía con voz grave y seria cargada de sentimiento ...y sino, que lo haga el Sol cuando amanezca, pero ahora... dijo dejando un incómodo silencio ...no pienso hacerlo, no pienso marcharme de aquí...
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Mar Feb 01, 2011 4:53 pm

- No.

Giré la cara hacia él cuando escuché esa palabra pronunciada con tal seguridad que llamó por completo mi atención, casi a la misma vez me llegó el suave aroma de la sangre derramada.

Su sangre.

Marco estaba llorando.

Sus siguientes palabras no puedo decir que me dejasen indiferente, y no fue su negativa de marcharse de mi refugio lo que más me llamó la atención. Aquella actitud, aquel dolor, era hondo y sincero, no me cabía duda.

- Ya te he dicho que no voy a matarte - Le repetí sin dejar de mirarle, mi voz era tranquila y sosegada- También he dicho que puedes marcharte cuando quieras, así que si de momento no te quieres ir, por mí está bien.

Sonreí de medio lado a modo de broma, lo único que yo quería era que dejara de estar así.

- No he sido muy agradable, tienes que disculparme, pero comprenderás que esta situación no es muy normal, pero bueno, al fin y al cabo ¿Qué es normal estando entre vampiros? - Ulises había vuelto a acercarse y estaba sentado cerca de mis piernas, mirando a Marco con un gesto concentrado, sus ojillos azules iban de él a mí, como si comprendiese todo lo que sucedía y le interesara muchísimo- Y bien, ya que eres mi "invitado" ¿Puedo ofrecerte algo de beber? Tengo un poco de sangre ahí... Sin trampas, está limpia ¿Te apetece?

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Mar Feb 01, 2011 8:24 pm

Cuando escuchó las primeras palabras de ella, se serenó y se echó contra el respaldo de la silla. El dorso de su mano se dirigió hacia la mejilla y se limpió aquella única gota de sangre dejando un mancha rasgada y rojiza sobre su pálida piel. Él miró primero a la mujer sin esbozar sonrisa alguna y luego al pobre Ulises que lo miraba extrañado, ya que veía que su nuevo amigo se encontraba triste.

"Amigo, tú eres el único que me aprecia..." pensaba mientras enternecía la mirada hacia el cachorro, pero intentando volver a ser cortés, desvió aquella afligida expresión hacia la mujer y habló con voz algo más calmada, dentro de lo que cabía posible.

-No te preocupes, estoy acostumbrado a ...esto... dijo intentando fingir una débil y alegre sonrisa ... y sí, acepto un trago, lo verdad es que esta noche me hace falta uno... dijo con voz apesadumbrada, mientras se masajeaba la sien con la siniestra y desviaba la mirada hacia el suelo, de manera pensativa acerca de su porvenir.

Marco vio como Alice asintió con la cabeza y se giró para dirigirse hacia el frigo, donde posiblemente guardaría algún recipiente con sangre fresca o al menos, eso pensaba, porque él ya estaba haciendo gestos con la mano para llamar la atención del pequeño y fiero Husky.

-Ven, Ulises, ven... dijo en voz baja mientras se inclinaba en el asiento para poder cogerlo. El pequeño cachorro se movía grácilmente hacia él y Marco lo atrapo entre sus brazos, mientras sonreía y lo llevaba en alto ...buen chico... casi susurró mientras se llevaba aquella bolita peluda contra el rostro y la estrechaba cariñosamente. Entonces notó su mejilla húmeda y caliente y percibió como la delgadita lengua del can lamió la sangre que se había quedado adherida a su piel.

"Nuuuuu, verás si me va a echar Alice por pensar que estoy criando un ghoul" pensó mientras bajaba al perrito de su rostro y lo ponía contra su atlético torso, mientras lanzó una rápida mirada para advertir que ella no se había dado cuenta de que su fiera mascota había probado sangre de cainita.

Cuando la anfitriona se volvió lo que puedo ver es que la cabecita del cachorro reposaba serenamente entre el pecho de aquel Lasombra, las manos de este acariciaba la testa del animal y su mirada estaba puesta sobre aquella frágil mascota. Aquel hombre había tenido algún tipo de animal en vida, de ello no había duda.
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Mar Feb 01, 2011 8:55 pm

Cuando Marco contestó positivamente a mi ofrecimiento, me acerqué a la cocina y abrí el frigorífico, pero la luz del interior no se encendió como solía suceder cuando se abre este tipo de electrodoméstico. Fruncí el ceño y alargué una mano para accionar el interruptor, nada, no había luz. No me costó trabajo suponer que aquello debía ser cosa de mi peculiar invitado... Lasombra y encima ladrón, una mezcla letal. Me pregunté, mientras servía la sangre en una copa de cristal, qué le habría ocurrido, con quién o por qué, pero me recordé a mí misma que no era ni mucho menos asunto mío, así que mantendría el pico cerrado.

Me planteé seriamente la posibilidad de haberme vuelto loca. Dejar que un miembro del Sabbat se quedara en mi refugio era sin duda la mayor locura que había hecho en mucho tiempo, pero por otro lado, estaba harta de ser precavida y de estar sola. A la mierda con todo.

Volví al salón sin apenas hacer ruído y vi a Marco sentado en el sillón con Uli tumbado cómodamente sobre él y bien feliz recibiendo caricias de su nuevo amigo, miré al Lasombra y le tendí la copa sin acercarme demasiado, una vez la hubo cogido, me acomodé frente a él y señalé el techo.

- ¿La falta de luz en la casa es alguna especie de truco para hacer el ambiente más íntimo? - Bromeé mordaz, la luz de la luna llena se colaba por los amplias ventanales inundando el salón con una suave tonalidad blanco azulada que nos permitía vernos el uno al otro perfectamente- ¿No has ido a ver la exposición de la Joya del Faraón?- Indagué con curiosidad, creí que era algo que llamaba su interés.

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Miér Feb 02, 2011 7:29 pm

Distraido con las caricias del pequeño Ulises, Marco no se percató que Alice ya había llegado hasta él con un par de copas llenas de sangre entre sus delicados dedos. Cuando alzó su abstraída mirada verdosa, alargó lentamente la mano y envolvió el cuello de la copa entre sus hábiles dedos.

-Gracias... añadió esbozando una afable sonrisa, mientras se llevaba de forma elegante y pausada la copa a sus carnosos labios pálidos y dejaban que estos se remojaran en el denso y sabroso líquido corporal. La sangre descendió lentamente hacia el interior de su garganta hasta que se precipitó hasta su estómago. Cuando retiró aquel contenido de su boca, pasó su lengua por entre sus labios para no dejar ni gota en ellos.

Entonces, el dedo índice de Alice señaló hacia el techo y tras escuchar sus palabras comprendió el jocoso comentario.

-No, no era mi intención que aún siguieramos a oscuras, pero lo cierto es... dijo mientras aquellos haces de luz azul-plateados se filtraba por entre los ventanales y le daban un reflejo argéntico a sus cabellos de color azabache. Parecía como si Marco en aquel instante fuera más maduro, mayor de lo que era para su joven edad, era como si unas artificiales canas fueran como si vetas elegantes de singular joya ...que me siento mejor rodeado de sombras... comentó mientras lentamente la comisura de su labio adquiría un leve curvamiento.

"Noche, oscuridad, frío y soledad" surgió por un instante en su mente y sintió como un fantasma que lo atormentaba deseaba tomar el control de su ánimo. Por ello, bajando la mirada y volviendo a acariciar al pequeño cachorro, consiguió espantarlo y disiparlo, para poder proseguir hablando sin que la tristeza manchará su forma de ser.

-Lo de la Joya... dijo mientras fruncía sus labios y sus ojos se volvieron a apagar como había ocurrido anteriormente, como si unas débiles ascuas estuvieran perdiendo sustento ...pensaba robarla... comentó sin importar revelar sus intenciones, todo parecía apostar que poco tiempo le quedaba ...ya había obtenido alguna información, tenía un plan de actuación y todo más o menos estudiado, pero lo cierto es que, no me encuentro motivado que digamos... dijo volviendo a bajar la cabeza un poco ...si finalmente me decido a llevar a cabo mi plan, os daría la Gema, realmente vos la valoraréis más que yo... dijo mientras levantaba lentamente su mirada hacia ella y mostraba aquella melancolía que parecía no desprenderse de él y su anhedonico estado anímico.

-Alice, llevo todo el rato dandóle vueltas a algo que me reconcome, ¿os puedo pedir un último favor? dijo dejando un instante para que ella sopesara la respuesta ...he de enviar algo muy importante, pero no tengo batería en el móvil, podrías prestarme el vuestro, os juró no os pondrá en peligro en absoluto y para mi, sería todo un desahogo... terminó diciendo, mientras su mirada brillaba de tal forma que parecía poco probable resistirse a tan puros y suplicantes ojos.
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Miér Feb 02, 2011 9:28 pm

Escuché a Marco con toda calma, sin interrumpirle ni una sola vez, ni siquiera cuando confesó que quería robar aquella maldita joya y que si lo hacía sería para entregármela a mí.
¿Para qué querría yo esa joya? Pensé, Lo hermoso de una pieza así es poder admirarla en un museo y que el resto del mundo pueda disfrutar de ella, tenerla encerrada en algún lugar, escondida de todos, la haría perder toda su belleza y valor. Eso era lo que yo creía.

Las cosas hermosas deben ser siempre mostradas al mundo para que el mundo pueda disfruar de ellas en todo su explendor.

- ¿os puedo pedir un último favor?

Alcé la mirada de la sangre de la copa y la puse en sus ojos.

- Puedes pedirme un favor y no tiene por qué ser el último - Respondí sin sonreir pero con toda sinceridad.

Acto seguido escuché su petición, y sin pensarlo demasiado, alargué la mano hasta el bolso que había llevado esa noche y extraje de su interior el teléfono móvil para tendérselo sin decir una sola palabra.
Ulises alzó la cabeza y me lanzó una mirada curiosa pero somnolienta, se notaba que estaba agusto con las atenciones que le dedicaba el Lasombra.

Mimoso, pensé arrellanándome de nuevo en el sillón con media sonrisa y llevándome el borde de la copa a los labios para dar un nuevo sorbo mientras Marco cambiaba la tarjeta de mi móvil por la del suyo.

Tarde o temprano acabaríamos ambos metidos en grandes problemas, eso era casi seguro, pero de momento me dediqué a disfrutar de la tranquilidad que nos proporcionaba mi humilde refugio.

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Jue Feb 03, 2011 5:20 pm

Aquella mujer estaba teniendo un comportamiento impecable con respecto a él. Había allanado su hogar, adentrado en su privada intimidad e incluso había revelado su verdadera condición. Pero todo aquello no había provocado rechazo en ella. Por qué?

Vio como Alice deslizó levemente sus manos en el interior del pequeño bolso que había llevado para su salida nocturna y de él, sacó su celular. Sus azulados ojos se posaron en él mientras extendía con total naturalidad su móvil y en aquel instante Marco se dio cuenta que el adormilado cachorro se desperezó levemente. Mientras aproximó la mano hacia la de ella, la otra se dirigió hacia la zona del mentón de Ulises y tras acariciarla suavemente, sintió como un escalofrío de placer,recorrió al pequeño can y volvió a posarse cómodamente sobre las piernas de Marco. Su otra mano rozó en una efímera caricia, el dorso de la de Alice y al notar que el móvil se balanceó hacia su palma, retiró lentamente aquel breve contacto.

Con mucho cuidado de no despertar a Ulises, quitó la tapa del móvil de ella y sacó la batería y tarjeta sim, colocandolo con gran delicadeza sobre la pequeña mesita que quedaba entre ambos. Su móvil pronto surgió en su mano, mientras con el mismo sigilo y habilidad descubrió la carcasa y sacó la batería para poder obtener la tarjeta. Alice pudo ver como con gran paciencia Marco hacia aquel intercambio y volvía a colocar todo en su lugar, sin que ni un sólo click se escuchará. Perfectamente podría haber estado con el oído atento y no hubiera advertido aquel sonido. Era como si todo a su alrededor se envolviera de una magia especial y todo incómodo sonido fuera absorbido.

Tras marcar el código pin, ella pudo ver que su gesto concentrado, denotaba tristeza, él sabía lo que aquello significaba y le resultaba muy, muy doloroso. Pero más estaba sufriendo soportando aquella insostenible situación, así que prorrogar aquella agonía de nada servía. Justo cuando vio en la pantalla aparecía "Mensaje enviado" dejo escapar un suspiro de alivio y serenidad. Ni siquiera miró el parpadeante mensaje que estaba en la bandeja de entrada, simplemente quitó la batería y volvió a colocar todo como estaba antes de que ella hubiera hecho aquel altruista gesto. Aún así, sentía aquella sensación de alivio y con ella, un frío vacío se habría hueco en su corazón, se sentía fragmentado, roto, destrozado... aquella era la palabra, se sentía destrozado por dentro, como si fuera un reloj y su mecanismo interno hubiera perdido toda energía y se hubiera parado. Así es como se encontraba en esos instantes, anclando en un sólo instante, sin poder avanzar ni echar marcha atrás.

Colocó con cuidado el móvil de ella sobre la mesita y antes de que pudiera cogerlo, su cuerpo se incorporó lentamente sin despertar a Ulises y sus manos se cerraron sobre las de Alice. A pesar de la frialdad de sus pálidos dedos, sentía como un cálido sentimiento se transfería de él, parecía transmitir su bondad y agradecimiento, con sólo aquella única caricia.



-Gracias Alice, estáis haciendo por mí, lo que nunca nadie ha hecho, ojalá el mundo estuviera lleno de verdaderos ángeles como tú... seguro que alegraríais la vida de muchas personas... comentó con una voz dulce, sentimental y cargada de emoción, mientras sus verdosos ojos transmitían una luz que parecía luchar con la oscuridad interna con la cual luchaba.
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Jue Feb 03, 2011 6:29 pm

http://www.youtube.com/watch?v=xxPSMAfi4SU&feature=related


Quise no mirarle.

Quise darle cierta intimidad, pero aunque bajé el rostro, mis ojos se empeñaron en alzarse para mirar su cara, y ver pasar por ella aquellas expresiones en las que cabalgaban multitud de sentimientos, ninguno de ellos parecidos ni remotamente a la alegría.
Una vez más me pregunté a quién enviaría aquel mensaje o por qué, el motivo de su honda tristeza, de sus lágrimas ¿Cuál sería?
Cuando Marco volvió a cambiar las tarjetas para devolverme el móvil, dejé de observarle y volví a centrarme en la copa que tenía en la mano. Parecía que aquella meláncolía que le rodeaba fuese contagiosa, y sin querer me mordí el labio inferior en un gesto que hacía mucho había dejado de ser habitual en mí.

Marco dejó mi teléfono sobre la mesita que había entre los dos, ysin pensarlo demasiado alargué una mano para cogerlo, pero antes de que pudiera hacerlo él la sujetó con suavidad, y la cubrió con la otra de un modo que me transmitió tantas cosas que no pude más que quedarme fija en la extraña caricia sin saber muy bien cómo reaccionar a ella.

Entonces el Lasombra habló y sus palabras me llevaron a clavar de nuevo mis ojos en los suyos. Tampoco supe qué responder esa vez ¿Un ángel yo? Pobres ángeles si yo me contara entre los suyos...

- No hay nada que agradecer - Dije apartando mi mano de entre las suyas y echándome hacia atrás en el sillón, hubiera querido que el gesto no resultara brusco, pero tratándose de mí, eso era casi imposible.
Parte de mi instinto me decía que aquel Sabbat intentaba camelarme y que yo era tan estúpida como para darle un teléfono con el que poder avisar a los suyos de mi situación. Empecé a ponerme nerviosa otra vez y eso no era bueno, no debía quedar mucho para el amanecer, tal vez tendría que telefonear al Eliseo, pedir que vigilaran mi refugio, solo por si acaso, pero eso era arriesgar demasiado, además, Sergio sería el primero en enterarse de que había pedido escolta, y lo primero que haría sería presentarse aquí como un maldito rayo.

Joder, ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado?

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Miér Feb 09, 2011 7:40 pm

- No hay nada que agradecer -

Su gesto fue sencillo, pero bastante revelador, su mano se retiró toscamente y deshizo aquel breve contacto. Marco se sintió arrepentido, posiblemente la mujer había confundido aquel gesto de agradecimiento con cualquier tipo de artimaña propia de un ser de su calaña, a lo mejor pensaba que quería que bajará la guardia y ahora sería el momento de atacar. Quizás, no quisiera conectar con él, para así no tener que dudar si le pedían que lo ejecutará... posiblemente fuera eso.

"Una noche más, vagando solo" pensó mientras tomaba al adormilado Ulises y se levantaba del sillón suavemente sin sacar de su ligero letargo a aquel pequeño cachorro. Tras girarse levemente y ver de soslayo, que Alice se encontraba con gesto serio y pensativa, depósito al ejemplar de Husky sobre el asiento, mientras sus párpados permanecían pegados. Como si de un espectro se tratará se deslizó con gran sigilo y cuidado por el cuarto de estar, hasta acercarse hasta aquella amplia ventana de cristal en la cual poco a poco, aquella plateada amante parecía ir desapareciendo bajo la lejanía de los altos edificios de la Ciudad Condal.

Su oscura figura permanecía estática como una quieta sombra, mientras en el perfilado rostro de aquel singular italiano se mostraba una expresión taciturna. Sus esmeraldas permanecían posadas sobre aquella plateada gema esférica que brillaba en lo alto del oscuro cielo. Tras unos breves segundos de silencio el delicado cuello de Marco se giró para mirar hacia aquella mujer y con voz baja y suave habló.

-Es sólo a mí, o la existencia se hace cada vez más dura y agotadora cuando sientes que los únicos seres queridos, hace años nos abandonaron o nos abandonan... en ocasiones me preguntó si nuestra Maldición nos condena a toda una eternidad de pura soledad

Parecía como si aquello fuera una reflexión echa en voz alta, o al menos eso parecía, porque hablaba como si hubiera perdido algo muy importante y fuera incapaz de ver nada bueno por lo que proseguir adelante.
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Jue Feb 10, 2011 5:08 pm

Las palabras de Marco impactaron en mí con fuerza, y una vez más pensé que teníamos más en común de lo que estaba dispuesta a aceptar, y no lo aceptaba no más que por miedo, me había pasado tanto tiempo huyendo de cualquier acercamiento para evitar sufrir por ello, que ya no sabía cómo tratar a los demás. Juzgaba duramente y apartaba de mala manera a todo aquel que intentaba estar cerca de mí.

Para que nada nos separe, que nada nos una.

Había sido mi lema desde que perdí a Joel, pero no siempre podía ser así, nadie puede pasarse la eternidad solo, huyendo de los demás, y de los sentimientos. Muchos dicen que los vampiros no sienten, y no es verdad, no sienten los que no quieren sentir y muchas veces incluso no querer sentir no es suficiente para dejar de hacerlo.

A Marco sin embargo parecía sucederle lo contrario que a mí, él se había entregado y había sido despreciado, ¿Cuántas veces? Una, dos, tres... Yo podía decirle que desistiese, que se olvidase de sueños absurdos y de la falsa humanidad, que somos lo que somos, bestias condenadas a la soledad y al salvajismo, pero no quise, no quise porque no era cierto, cada uno es lo que quiere ser, y no todos somos animales ni asesinos, estar maldito no tiene por qué significar que esta existencia tenga que ser una condena ni un camino infeliz ¿Verdad? También nosotros podemos soñar, cambiar y luchar porque el mundo nos acepte.

- No - Respondí con toda seguridad a sus palabras- No, Marco, la Maldición no puede dirigir tu destino, tu destino lo haces tú, no tienes que estar solo si no quieres, y puedes estarlo si es lo que deseas.

Hice una pequeña pausa antes de mirarle y añadir.

- Además, tú no estás solo, estás conmigo - En el sillón frente a mí la bola peluda y adormilada que era Ulises, levantó la cabeza y me miró lanzando un gañido - Y con Uli - Añadí con una sonrisilla viendo como el cachorro volvía a apoyar la cabecita entre las patas y cerraba los ojos satisfecho. No estaba dispuesto a ser ignorado, no en vano era mi perro, orgulloso y bruto como su dueña.

- ¿Dices en serio lo que quedarte aquí? - Inquirí ahora con un tono más distendido- ¿Puedo preguntar qué motivos llevan a un Sabbat a huir de su manada y a refugiarse en la casa de una supuesta enemiga? Esto no solo te afecta a ti, ¿Lo sabes, verdad? Mi cabeza va a tener precio dentro de poco.

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Dom Feb 13, 2011 6:10 pm

La escrudiñadora mirada verdosa de Marco permaneció atenta a las palabras de Alice. Al parecer la experiencia vital de aquella cainita había sido totalmente opuesta a la suya, quizás era por culpa de él, o quizás es que allí donde había parado a acabar, rodeando de manadas completamente distintas, nunca había conectado con ellas. Era un hombre solitario, seguro e independiente, tan sólo había algo que lo ataba en su no-vida...bueno, lo ataba, ya que esa opción acababa de esfumarse como una pequeña nota en una rugiente caldera.

Quiso hacer una anotación a las palabras de ella, quería mostrarle su realidad, pero decidió mantenerse callado y en silencio. Mejor era no revelar mucho más de su pasado, o aquella oscura sombra volvería a por él para devorarlo.

Cuando escuchó el comentario acerca de que estaba en buena compañia, esbozó en su meláncolico rostro una auténtica sonrisa sincera. Aquella frase le había hecho gracia, ya que posiblemente en toda su existencia, sólo hubiera necesitado algo similar. Una persona que supiera apreciarlo y tenerlo cerca y una fiel mascota con la que poder disfrutar de unos agradables y gratos momentos, pudiendo conectar con una Bestia más, que no fuera la que de fondo palpitaba en su interior sedienta de sangre. El Lasombra posó sus ojos sobre el pequeño Ulises y vio como orgulloso el inteligente perro había demostrado que él también era ciertamente participe de no abandonarlo a pesar de ser lo que era.

"Lástima que los sueños, sueños son... debo bajar a la realidad" pensó mientras giraba el cuello y desviaba su brillante mirada de nuevo hacia el nocturno cielo. No podía dejarse llevar por sus ansias de una vida medianamente normal, él ya no podía aspirar a algo así, ya no...

De fondo escuchó las preguntas que le hizo aquella atenta y segura mujer y por unos segundos se mantuvo enmudecido, pensando como explicar aquella situación que lo había llevado a infiltrarse en el hogar de un potencial enemigo.

Finalmente se decidió, se giró y empezó a caminar hasta ella, con un paso fluido y elegante, tanto que parecía como si más que caminar pudiera levitar sobre el frío suelo de aquel apartamento. El rostro del Lasombra se mostraba pensativo y sereno, sin embargo, sus esmeraldinos orbes parecían ocultar algún secreto o quizás varios, la oscuridad favorecía a aumentar aquella misteriosa aura que lo envolvía.

-Es gracioso lo que voy a decir ahora... dijo mientras sus carnosos labios se movían a treinta centímetros de ella, siendo lo que llamó a Alice la atención ...pero sí, deseo quedarme en vuestra casa, ya que hoy he perdido mi único hogar... dijo mientras unos azabaches cabellos se mecían graciosamente sobre su frente ... y podéis preguntar los motivos que me hacen huir, pero dificilmente explicarían el motivo por el que deseo arrojarme entre los brazos de una supuesta enemiga, a estar con mi supuesta familia... dijo con cierto tono de frialdad referido a lo que se suponía que debía ser su manada ...si así es como tratáis en la Camarilla a vuestro némesis, os prefiero mil veces más a vos que a ellos... terminó diciendo mientras una inquietante y pícara sonrisa se dibuja fugazmente en la comisura de sus labios. Entonces su cabeza se giró hacia Ulises y las últimas palabras las dejo en el aire, mientras observaba al adormilado cachorro.

-Creo que todos tenemos un elevado precio sobre nuestros hombros... así que hagamos un trato... dijo con total seguridad en su timbre de voz ...si hoy me dejáis dormir aquí, podéis saldar el vuestro entregando mi cabeza en bandeja...

"Total, vaya a donde vaya, no hay ninguna alternativa para mí, que más da que el fin llegué a manos de mis enemigos o amigos, el resultado será el mismo...posiblemente mi Muerte Definitiva"

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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Lun Feb 14, 2011 8:26 am

Observé a Marco apartarse del ventanal y acercarse a mí con aquellos movimientos elegantes y fluidos que recordaban a los de un felino grande y oscuro, un leopardo tal vez. Cuando se detuvo y se agachó para quedar a la altura de mis ojos, no me moví, no varié el gesto y fingí no inmutarme ante sus palabras susurradas como un hechizo. El brillo de sus ojos verdes titilaba en ellos como una cadencia que adornase sus palabras. Recordé una frase leída en algún lugar:

Por el brillo de los ojos, desde el comienzo de los tiempos, las personas reconocen a su verdadero amor.


...si así es como tratáis en la Camarilla a vuestro némesis, os prefiero mil veces más a vos que a ellos...

- No - Me apresuré a corregirle tras ver aquella sonrisa traviesa pasearse por sus labios- Así solo es como trato yo a las personas que no me dan motivos para querer matarlas ni maltratarlas. Hay muchos ahí fuera que no merecen piedad pero tú... No sé cómo te trataría la Camarilla, pero sé cómo quiero tratarte yo, y con eso me sobra.

Cuando escuché el final de su discurso, negué con un gesto pensativo, leve pero evidente. Así que el problema era que había huído de su manada por motivos en los que no me tocaba a mí inmiscuirme, por supuesto le concedía el derecho de guardarse aquello que considerase demasiado íntimo o doloroso como para ser contado, al fin y al cabo los secretos son necesarios a veces, no tenía ningún problema con ello.

- Puedes quedarte - Le dije - Pero si tienes una manada, no tardarán en buscarte o en reclamarte si no lo están haciendo ya, puede que tú no te sientas parte del Sabbat, pero aún así les perteneces hasta tu muerte definitiva, no se admiten prófugos en ninguna de ambas sectas, ya lo sabes, y eso nos pone en una situación bastante delicada.

Nueva pausa.

- Pensemos en la mejor manera de ayudarte sin que nos destruyan a ambos por ello. Para empezar, este lugar perdió la poca seguridad que tenía en cuanto pusiste un pie dentro, sé que hay cosas de las que no quieres hablar, pero si voy a jugarme el cuello, creo que me debes al menos algo de información, por ejemplo si hay posibilidad, por mínima que sea, de que alguno de los tuyos sepa dónde estás ahora mismo y con quién.

Esperé a oír su respuesta, había que dejar de soñar y empezar a tomarse aquello con la seriedad que ameritaba la situación en la que ambos nos habíamos involucrado.

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Marco Giacomo
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Lun Feb 14, 2011 3:21 pm

Su rostro se mantuvo impasible mientras escuchaba las nuevas palabras de aquella mujer. Sabía que no debía decir nada, ni hacer gesto alguno, su mirada era suficiente para transmitirle el agradecimiento que en su interior le había dejado suspirar al saber que todavía tendría unos minutos más de existencia.

Las realistas palabras de Alice, los situaba a ambos en una situación peliaguda, pero él quizás a diferencia de ella, no era la primera vez que tenía que huir de una furiosa familia y aprender a subsistir. Al menos esperaba que ella jamás hubiera tenido que sufrir aquello. Su voz a pesar de que intentaba mantener una falsa apariencia de calma se mostraba perturbada y nerviosa, estaba temerosa de lo que no podía controlar. Al menos, eso pensaba Marco, que desde siempre había conseguido influir con invisibles hilos en todo lo que le rodeaba, o al menos, en la gran mayoría.

Tras bajar la mirada y empezar a moverse fluidamente como un danzarín, caminó rodeandola con parsimonia hasta la parte trasera del sillón de ella, su mano delicadamente rozaba el suave y aterciopelado de aquel mueble, deslizándose por el borde hasta caer delicadamente sus dedos hasta el reposabrazos. Una brillante mirada se iluminó en mágicas esmeraldas del Lasombra y con gran cuidado, posó su cuerpo sobre el lugar de reposo del antebrazo y levantó la mirada para mirar primero a Ulises y luego a Alice. En su mente, durante aquella delicada danza había dado tiempo a organizar todos los pensamientos, para poder hablar sin cometer el más mínimo error.

-Lo sé, Alice, no se admiten traidores a la causa, aún así, no sería la primera vez que huyo y abandonó un hogar peligroso... dijo mientras sus párpados se entrecerraban para ocultar aquellos recuerdos ...ya huí una vez y creo que podría conseguirlo una más...

"Al final, en mi vida no soy más que un espectro, algo que pasa sin que nadie lo advierta y deja un singular rastro tras de sí..." pensó mientras su lengua chasqueaba y mostraba una tranquilizadora sonrisa.

-En cuanto, al temor que os atenaza, he de deciros que es completamente infundado, nadie me ha seguido, nadie ha puesto mirada alguna sobre esta vaga figura que se deslizaba en la noche de Barcelona y para desgracia de mis hermanos, no ha habido unión alguna en ningún momento... no quería mencionar la palabra Vouldurie, pero ella seguramente entendería que había algún rito que los mantendría hermanados a tan distintos seres ...por suerte o para mi desgracia, nadie me busca... dijo clavando fijamente la mirada sobre ella, sabiendo que ni la que creía haber amado ...soy una verdadera sombra, sobre la que nadie posa su atención en ella... dijo desviando la mirada hacia la copa, mientras veía como su mente había empezado a jugar con la materia de la que estaba hecho y había alargado la oscura imagen que proyectaba sobre el suelo.

-Puedo haceros yo una pregunta, ¿qué vais a hacer? inquirió de forma excesivamente breve, deseoso de conocer si ella llamaría a sus hermanos, si meramente se dedicaría a observarlo como ocurrió en la discoteca o simplemente, lo ignoraría y marcharía a refugiarse en la tranquilidad e intimidad de su cuarto.
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Alice Belkin
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Lun Feb 14, 2011 8:29 pm

¿No había vínculum? Me extrañó, pero le creí, ya había decidido que Marco era un buen chico y no me echaría atrás en la decisión. Si no había vínculum, no había lazos ni ataduras, eso era bueno dada nuestra situación, muy bueno en realidad. De momento no había que salir corriendo, estábamos relativamente a salvo.

Asentí con la cabeza mientras permanecía pensativa ante su última pregunta, la cual no supe en un primer momento cómo interpretar.

- ¿Qué voy a hacer? - Pregunté- De momento, voy a decirte quién soy, querido Marco, estás delante de la azote guión primogénita Brujah de la Camarilla, Alice Belkin, presentación formal, que ya iba tocando ¿No crees? Espero que ahora comprendas un poco mejor el lío en el que me encuentro, o que veas lo transtornada que estoy permitiéndote ocultarte en mi refugio, pero ¿sabes? ya que eres un Sabbat huyendo del Sabbat incluso me da la gratificante sensación de estar haciendo algo bueno, ignoro si tu intención es salir de una secta para caer de lleno en otra, imagino que no, pero precisamente por eso me parece importante ser sinceros de una maldita vez.

Hice una pequeña pausa y suspiré hondamente pasándome una mano por el pelo.

- Dormirás en... - Señalé hacia una de las dos puertas que había en el salón- Esa habitación, es la de invitados, espero que estés cómodo. La otra puerta es un baño, por si quieres darte una ducha. Yo dormiré arriba - Mi dedo apuntó hacia las escaleras- ¿Te parece bien o prefieres el sillón?

Lancé una mirada cargada de sorna al Lasombra, y una vez más pensé lo jodidamente guapo que era. De veras se me hacía raro tener a un hombre de semejante belleza en mi casa, demasiado tiempo sola, Ali, me dije y no pude evitar una sonrisilla.

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Marco Giacomo
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   Miér Feb 16, 2011 3:19 pm

Ante aquella momentánea elevación de voz, desvió su atención y mirada hacia ella, mientras escuchaba su enorme cargo dentro de la jerarquía de la Camarilla. Que curioso, jamás hubiera pensado que aquella amable cainita que lo acogía fuera Primogénita y encima Azote, vaya suculento pastel sería si le entregará como premio a Iliarte.

"Para qué... ese viejo decrépito hace años que cree que esta jugando a solas con un tablero de piezas blancas y negras. Allá él, con sus burdos jueguecitos..." pensó descartando por completo aquella idea, ya que él valoraba a las personas por como eran, no por los títulos que ostentaran. Ahora podía entender perfectamente la preocupación que había atenazado la mente de Alice, temía que aquello fuera una mera emboscada para capturar... lástima por sus hermanos, porque en absoluto esa era la intención.

Cuando escuchó aquel breve silencio, se separó del sillón y clavando la rodilla sobre el suelo, hizo una cómica representación medieval...

-Mi señora... dijo con una tierna y pícara sonrisa en su resplandeciente rostro pálido, mientras su brillante esmeraldas emitían cierto destello alegre y divertido.

A continuación, mientras él se mantuvo manteniendo el limitado equilibrio cargando todo su peso sobre su rótula, escuchó las siguientes palabras y durante unos breves instantes mantuvo su rostro completamente expectante.

"Ducha y sofá... la combinación perfecta..." pensó mientras arqueaba una ceja y se volvía a incorporar.

-Muchisimas gracias por todo Alice, lo cierto es que no ocuparé el cuarto de invitados dormiré en el sillón, así puedo vigilar junto a Ulises por si alguien decidiera perturbar nuestro descanso... Marco empezó a rodear como si de una danza se tratará a la Brujah y con una entornada mirada escrudiñadora, se mantuvo en silencio hasta que había conseguido que ella hubiera girado completamente su cuello para seguirlo con la mirada. Entonces, sus labios chasquearon al entreabrirse y un suave volumen de voz, surgió de dentro de él.

-Me gustaría proseguir charlando amenamente señorita Belkin... dijo mientras se mordía nerviosamente el labio inferior, intentado dar forma a cómo mostrarle la petición de marchar hacia una cálida ducha ...pero, notó una gran tensión en la espalda y además llevo toda la noche entumecido esperándote, pudiera darme una breve ducha, prometo no tardar mucho... dijo con una cautivadora media sonrisa.

Justo cuando ella iba a abrir la boca, dio rápidamente las gracias y se fue quitando con gran habilidad los botones de la oscura camisa mientras se dirigía hacia la puerta del baño y cuando abrió ésta, lo último que vio la anfitriona, fue la descubierta y ancha espalda de aquel hombre desaparecer.

Al otro lado de aquella habitación se escuchó el característico ruido del agua caer en la placa de ducha y la voz de Marco mascullar algo en voz alta.

-Por fin, agua caliente...
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MensajeTema: Re: [Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)   

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[Día 9] La gran sorpresa de Miss Belkin (Alice)
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